Cursus Philosophicus Thomisticus, Prima Pars Philosophiae Naturalis
John of St. Thomas (1589–1644)
Prima pars philosophiae naturalis (de ente mobili in communi) of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus II-I, pars prima.
Preface I: Lectoribus
Preface II: Proemium
Preface III: Ordo Primae Partis Philosophiae
Quaestio I: De scientia philosophiae et ordine cognoscendi
Articulus I: UTRUM ENS MOBILE SIT OBIECTUM FORMALE PHILOSOPHIAE
Articulus II: SI LA FILOSOFÍA SEA DE UNA ESPECIE ÁTOMA EN RAZÓN DE CIENCIA
Articulus III: SI LO MÁS UNIVERSAL, Y POR TANTO EL ENTE MISMO COMO TAL, SEA LO PRIMERO CONOCIDO POR NUESTRO INTELECTO
Liber I: ACERCA DEL LIBRO PRIMERO DE LOS FÍSICOS DE LOS PRINCIPIOS DE LAS COSAS NATURALES
Quaestio II: DE LOS PRINCIPIOS DE LAS COSAS NATURALES EN COMÚN
Articulus I: QUÉ SEA EL PRINCIPIO DE LA COSA NATURAL Y CÓMO SE DEFINA
Articulus II: SI LOS PRIMEROS PRINCIPIOS SEAN CONTRARIOS
Articulus III: SI LOS PRINCIPIOS NATURALES SEAN SOLO TRES
Quaestio III: DE LOS PRINCIPIOS EN PARTICULAR Y PRIMERO DE LA MATERIA PRIMA
Articulus I: SI SEA Y QUÉ SEA LA MATERIA PRIMA
Articulus II: SI LA MATERIA PRIMA DE SÍ ASÍ SEA PURA POTENCIA, QUE CAREZCA DE TODO ACTO FORMAL Y ENTITATIVO
Articulus III: SI LA MATERIA PUEDA EXISTIR SIN TODA FORMA, AL MENOS DE POTENCIA ABSOLUTA
Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES PROPIAS DE LA MATERIA PRIMA
Quaestio IV: DE LA FORMA QUE ES PRINCIPIO DEL ENTE NATURAL
Articulus I: QUÉ SEA LA FORMA Y CÓMO SE CONTENGA EN LA POTENCIA DE LA MATERIA Y SE EDUZCA DE AQUELLA
Articulus II: CUÁLES FORMAS SE EDUZCAN DE LA POTENCIA DE LA MATERIA
Quaestio V: DE LA PRIVACIÓN
Articulus I: QUÉ SEA LA PRIVACIÓN, SEGÚN QUE ES PRINCIPIO DEL ENTE NATURAL
Articulus II: SI EN LA MATERIA HAYA SOLO UNA PRIVACIÓN O VARIAS
Quaestio VI: DEL TODO COMPUESTO SUBSTANCIAL
Articulus I: CUÁLES SEAN LAS PARTES SUBSTANCIALES QUE COMPONEN EL TODO
Articulus II: SI EL TODO SE DISTINGA DE LAS PARTES TOMADAS A LA VEZ
Articulus III: QUÉ SEA LA UNIÓN DE LAS PARTES EN EL TODO
Quaestio VII: DE LA SUBSISTENCIA Y DE LA EXISTENCIA
Articulus I: QUÉ SEA LA SUBSISTENCIA QUE CONVIENE AL COMPUESTO MISMO
Articulus II: CÓMO LAS ACCIONES CONVENGAN A LOS SUPUESTOS
Articulus III: SI LA SUBSISTENCIA EN LAS COSAS COMPUESTAS SEA ÚNICO TÉRMINO SIMPLE O COMPUESTO DE VARIAS SUBSISTENCIAS
Articulus IV: SI LA EXISTENCIA SE DISTINGA A PARTE REI DE LA ESENCIA O DEL COMPUESTO
Articulus V: SI ÚNICA EXISTENCIA BASTE A TODO EL COMPUESTO
Quaestio VIII: DE LOS TÉRMINOS DE LA MAGNITUD Y DE LA PARVEDAD
Articulus I: SE EXPLICAN LOS PRINCIPIOS Y PRESUPUESTOS DE ESTA CUESTIÓN
Articulus II: DE QUÉ PACTO SE TERMINEN LOS CUERPOS NATURALES SEGÚN LA MAGNITUD
Articulus III: SI SE DÉ TÉRMINO DE PARVEDAD INTRÍNSECO TANTO EN LOS ANIMADOS CUANTO EN LOS INANIMADOS
Liber II: ACERCA DEL LIBRO SEGUNDO DE LOS FÍSICOS DE LA NATURALEZA Y DE LAS CAUSAS
Quaestio IX: DE LA NATURALEZA, DEL ARTE Y DE LO VIOLENTO
Articulus I: SE EXPLICA LA DEFINICIÓN DE LA NATURALEZA
Articulus II: EN CUÁLES SE HALLE LA RAZÓN DE NATURALEZA
Articulus III: SI SEA LEGÍTIMA LA DIFERENCIA CONSTITUIDA ENTRE LOS NATURALES Y LOS ARTIFICIALES
Articulus IV: CÓMO LO VIOLENTO SE DISTINGA DE LO NATURAL
Quaestio X: DE LA CAUSA EN COMÚN
Articulus I: CUÁL SEA LA DEFINICIÓN DE LA CAUSA EN COMÚN Y CUÁLES LAS CONDICIONES DE LA CAUSA
Articulus II: DE CUÁNTUPLE SEA LA CAUSA
Articulus III: SI TODA CAUSA DEBA SER PRIOR, MÁS PERFECTA Y DISTINTA DE SU CAUSADO
Articulus IV: SI LAS CAUSAS RECÍPROCAMENTE SEAN CAUSAS
Articulus V: SI DE DOBLE CAUSA TOTAL PUEDA PENDER EL MISMO EFECTO, O DOS FORMAS INFORMAR LA MISMA MATERIA
Quaestio XI: DE LA CAUSA MATERIAL, FORMAL Y EJEMPLAR
Articulus I: QUÉ SEA LA CAUSA Y LA CAUSALIDAD MATERIAL
Articulus II: QUÉ SEA LA CAUSALIDAD DE LA FORMA Y SU EFECTO
Articulus III: A QUÉ GÉNERO DE CAUSA SE REDUCE LA IDEA O EL EJEMPLAR
Quaestio XII: DE LA CAUSA EFICIENTE
Articulus I: QUÉ SEA LA CAUSA EFICIENTE Y DE CUÁNTUPLE
Articulus II: SI EN LAS CAUSAS CRIADAS EL PRINCIPIO DE EFECTUAR UT QUO SEA ACCIDENTE
Articulus III: SI EL ACCIDENTE NECESITE DE PECULIAR INFLUJO DE LA SUBSTANCIA PARA OPERAR
Articulus IV: CUÁL SEA LA CAUSALIDAD DEL EFICIENTE
Appendix I: De la dimanación.
Quaestio XIII: DEL FIN
Articulus I: SI LA APREHENSIÓN DEL FIN SEA RAZÓN DE CAUSAR O SOLO CONDICIÓN
Articulus II: CUÁL SEA LA CAUSALIDAD DEL FIN
Articulus III: A QUÉ OBJETOS SE EXTIENDA LA CAUSALIDAD DEL FIN, SI SOLO A LOS MEDIOS O TAMBIÉN AL AMOR MISMO DEL FIN
Quaestio XIV: DEL MOVIMIENTO Y DE LA ACCIÓN
Articulus I: SE EXPLICA LA DEFINICIÓN DEL MOVIMIENTO Y SUS CONSTITUTIVOS ESENCIALES
Articulus II: SI EL MOVIMIENTO SE DISTINGA DE LA ACCIÓN Y DE LA PASIÓN, DEL TÉRMINO A QUO Y AD QUEM
Articulus III: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y DE CUÁNTUPLE, Y QUÉ SEA SU TÉRMINO FORMAL
Como sea notísimo apud todos que la acción es acto segundo del agente mismo, ut docet Philosophus in hoc 3. libro textu 19.,1 el acto, empero, tiene dos oficios, a saber informar respecto del sujeto y originar o emitir de sí el efecto, lo cual atañe al término, uno y otro en la acción ha de explicarse: En este ciertamente artículo aquello que es propio de la acción, a saber respecto del término o efecto que de sí emite; en el siguiente, empero, aquello que es común a la acción en cuanto es accidente, a saber en qué sujeto esté, si en el principio del que se emite, que es el agente, o en el sujeto en el que su término se recibe, que es lo pasivo.
En lo presente, ergo, la razón propia de la acción por algunas dudas explicaremos: Primero, cuál sea la definición de la acción. Segundo, si sea de su razón que produzca el término, o solo que una o de algún modo atinga. Tercero, qué sea el término formal del que se especifica. Cuarto de su división en creativa y eductiva. Quinto de su división en transeúnte e inmanente.
Primero, ergo, inquirirás cuál sea la definición de la acción tanto físicamente cuanto lógicamente o metafísicamente.
Se responde que la acción puede definirse o cuanto a la forma misma, que es la acción quasi in actu signato, o cuanto al ejercicio de la forma misma, que es obrar. Y ciertamente obrar, ut dicit S. Thomas q. 2. de Potentia art. 1.,2 no es otra cosa que «comunicar aquello por lo que el agente está en acto según que es posible». Cuya definición abraza todo obrar tanto criado cuanto increado, tanto intra Dios cuanto ad extra, aunque diversamente. Pues las cosas criadas y la acción de Dios a la criatura comunican aquello que está en el agente con alguna multiplicación y división, ni pueden comunicar todo lo que está en el agente, y totalmente, porque se hace con alguna limitación al menos de parte de la cosa comunicada, por esto mismo de que es criada. La comunicación, empero, de Dios ad intra porque es perfectísima y sin ninguna limitación de parte del que comunica y de la cosa comunicada, por eso el agente se comunica todo.
La acción, empero, tomada por la forma variamente suele definirse: Primero, que la acción es «acto de lo activo según que es activo», ut dicitur 3. Phys. textu 19.3 Segundo, que la acción es «aquello por lo que se denomina obrar», o ut dicit auctor sex principiorum4 y D. Tomás opusc. 48. tract. de Actione:5 «La acción es la forma por la que en aquello que se sujeta nos denominamos obrar». Donde se define la acción relativamente a lo pasivo que se sujeta, que es la definición de la acción predicamental o lógicamente considerada. Tercero puede decirse la acción «causalidad del agente, o aquello por lo que causa el efecto», o ut definit S. Thomas 3. Phys. lect. 5.,6 es acto del agente en otro, y 1. p. q. 54. art. 2.: «La acción es eflujo al acto del agente». Por último puede definirse la acción, que es «actualidad de la virtud», ut dicit D. Thomas eadem quaest. art. 1.
Segundo dudarás en qué consista la formalidad de la acción, si en razón de producción del efecto, o de unión de aquel a lo pasivo o de educción, o en qué por último consista.
Se responde que, ut supra diximus q. 12. art. 4.7 y enseña D. Tomás opusc. 48. cap. de Actione,8 del concepto de la acción es la actual emanación o emisión de algo del agente. Distingue, empero, D. Tomás doble género de acción, uno que es con innovación y movimiento, otro sin aquel por simple eflujo de algo de su principio, ut patet in Quodlib. 4. art. 9.9 et opusc. 15. cap. 9.10 En las causas, empero, criadas la acción o eflujo es medio entre el agente y el efecto quasi accidentalmente, y no substancialmente a aquel conveniente, no como cosa producida, sino como modo o razón misma de producir. De lo cual videri potest D. Thomas 2. Contra Gent. cap. 35. et in 2. dist. 1. q. 1. art. 5. ad 11.11 et 1. p. q. 25. art. 1. ad 3.
De lo cual consta qué sea del concepto formal de la acción precisamente según que es acción, qué empero ataña al modo especial o connotación de aquella en cuanto tal acción es. De la razón, en efecto, de la acción según que es causalidad del agente precisamente es que sea actualidad por modo de emanación u origen del efecto mismo del agente con dependencia del efecto de aquel. Y esta habitud del agente al efecto, mediante la cual el efecto pende de aquel, es de la razón intrínseca de la acción, que es causalidad, y así siempre requiere alguna novedad al menos cuanto al modo y a la dependencia en el término mismo respecto del agente. Se sobreañaden, empero, a la acción otros respectos o connotaciones, o respecto de lo pasivo o respecto del término a quo, en los cuales formalmente no consiste la acción, aunque aquellos admita y por aquellos pueda dividirse, v. g. que la acción sea producción o reproducción, educción o inducción, ya unión ya inmutación. Todas estas importan diversas connotaciones de la acción y diversos respectos, v. g. que sea producción importa la acción con novedad del ser mismo en el término, de tal modo que en las cosas criadas transita del no-ser al ser cuando se produce. La reproducción dice la acción connotando que la cosa fue. Y se salva la acción sin producción de nueva entidad en el término, ut patet in la transubstanciación, que convierte algo en lo preexistente. Y la intensión se salva sin producción de nueva cualidad, solo por nueva unión de aquella al sujeto en la opinión de los tomistas, de la cual in libris de Generat.12 Ítem que la acción sea educción de la forma o inducción o unión de aquella o también mutación o movimiento conviene a la acción según respecto a lo pasivo o sujeto del que la forma se educe o al que se une. De donde sin tal connotación se salva la razón de acción solo por el orden del agente al efecto; de donde solo convienen estas a la acción según que tal es, a saber según que operante dependientemente de la materia o13 según que es mutación.
Tercero dudarás cuál haya de decirse término formal del que se toma la especificación o diversidad de la acción.
Se responde que en la sentencia de Divus Thomas es cierto que la acción se especifica tanto del principio cuanto del término, ut patet in 1. p. q. 77. art. 3. Y aunque frecuentemente también diga D. Tomás que la especificación de la acción según que es acción se toma del principio, según empero que es pasión o movimiento se toma del término, ut in 1. 2. q. 1. art. 3., con todo por esto no niega que también la acción se especifique del término, pues la naturaleza misma de la acción está instituida y ordenada esencialmente al término, pues es causalidad que esencialmente mira lo causado. Pero quiere explicar Divus Thomas la razón especial de la acción según que es acción, porque mirar el término es común a la acción y a la pasión, pero mirarlo bajo razón de origen de algún principio, esto es propio de la acción. Y por eso también cuando la acción se especifica del término, se especifica también de aquel según que de algún modo tiene razón de principio, en cuanto el término precede en el principio mismo de operar, como en la intención o proporción de la virtud,14 para que se principie la acción, porque no puede principiarse de alguna forma sino según que proporcionada y ordenada a tal término. Lo cual explicó S. Tomás 1. p. q. 105. art. 5., donde dice «que el fin, el agente y la forma se tienen como principio de la acción, pero con cierto orden. Pues el primer principio de la acción es el fin, que mueve al agente; segundo, empero, el agente; tercero, empero, la forma de aquello que por el agente se aplica a obrar». Por lo cual cuando D. Tomás dice especificarse la acción del principio, allí incluye también que se especifique del término, a saber según que se contiene en el principio.
Inquirimos, ergo, cuál sea la formalidad del término o principio de la que se especifica la acción. Pues acerca del mismo término materialmente poder versar diversas acciones es cierto, como al mismo lugar material puede terminarse el movimiento de ascenso o de descenso etc. Acerca de esto, ergo, solo dice D. Tomás q. 77. cit. que no cualquier diversidad de objetos diversifica las potencias, sino la diferencia de aquello a lo que per se mira la potencia. Y lo mismo proporcionalmente ha de decirse de las acciones; pues las potencias no sino mediante los actos se especifican. Aquello, ergo, llamamos término formal a lo que per se por la acción o la potencia se mira. Pues el término formal se dice no según su entidad solamente, sino bajo aquella formalidad y razón por la que conduce a especificar esta acción, y para que se atinga por esta más bien que por otra, como decimos que el objeto formal de la vista es el cuerpo en cuanto colorado o lúcido, del tacto empero en cuanto cálido o frío. Si, empero, siempre se requiera en el término, para que sea término formalmente distinto de otro, alguna razón por la que como nueva entidad o modo que se produzca, o si empero baste distinta razón sub qua o nuevo respecto al término a quo, o nueva dependencia del agente, a esto responderemos infra q. 19. art. 1.15
Cuarto dudarás cuál sea la división de la acción en creativa y eductiva, y cómo diferencien.
Se responde que la diferencia de estas acciones de sus definiciones se conoce. Es, en efecto, acción creativa la que opera el efecto no supuesto ningún sujeto, sino de la nada. La acción, empero, eductiva es la que produce el efecto de algún sujeto presupuesto, inmutando y reduciendo la potencialidad de aquel al acto. De lo cual se colige que no puede algo por la misma acción a la vez educirse y crearse; sería, en efecto, proceder de la nada y de algo. Que, empero, algunos dicen que aunque cualquier acción no pueda a la vez proceder de la nada y de algo, con todo porque en la producción de alguna substancia muchas acciones concurren, v. g. la creación de la materia, la educción de la forma, la unión de aquella etc., toda la colección de acciones se dice de ningún otro presupuesto, aunque cualquier acción divisim no pueda a la vez ser eductiva y creativa: esto nada es, ya porque esto mismo se hallará en cualquier efecto accidental; pues también cuando se produce lo blanco, toda la colección de acciones que a aquel se prerrequieren, como la producción del sujeto, de la forma de la blancura y la unión de aquella, no presupone otro sujeto del que toda aquella colección se haga; ya también porque la producción de la substancia no consiste en la colección de varias acciones, sino en aquella por la que se atinge lo último, como la acción que produce el caballo no consiste en la acción por la que desde el inicio fue producida la materia, sino por la que ahora se genera el caballo; aquella, en efecto, fue presupuesta no solo al caballo, sino a todas las que de aquella materia podrían generarse. Es cierto, con todo, que en la colección de todas las acciones que a algo se requieren incluso de la materia prima, algo de creación se envuelve.
Si, empero, la acción de crear sea predicamental, aunque no diga orden a lo pasivo sino al efecto, pende de aquellas que art. seq. habrán de tratarse, si esta acción esté en el agente o en el efecto en cuanto es creado, y si el predicamento de la acción solo por el orden al efecto se constituya, o si también requiera orden a lo pasivo y a la pasión. De lo cual allí diremos, y16 más ampliamente 2. tom. 1. p. disp. 18. art. 2.
Por último dudarás cuál sea la división de la acción en inmanente y transeúnte, y si la inmanente sea verdadera acción.
Se responde que si hablamos de la acción física, que con el movimiento y la pasión está conjugada, es cierto que no conviene a la acción inmanente, porque de sí no requiere movimiento en el agente mismo, sino que tanto más perfecta es cuanto más supone al agente mismo en acto. De donde se halla operación inmanente, como la cognición, sin alguna transmutación pasiva del sujeto, sino precisamente por el orden al objeto, porque la pasión no se pone en algún sujeto sino cuando se produce algún término o forma que en aquel se reciba. La cognición, empero, inmanente, según que es inmanente, per se no requiere producción del término, ut patet in el sentido externo, que no produce en sí algún término o imagen en la que perfeccione la sensación, sino que inmediatamente siente el término externo, ut in lib. de Anima17 se dirá. Que si a veces la acción inmanente produce término, no es precisamente porque inmanente, sino porque virtualmente transeúnte, o porque es dicente18 o expresiva en el intelecto o espirativa en la voluntad.
De lo cual ulteriormente se hace discurso para negar que la acción inmanente formal y puramente sea acción del predicamento de la acción, aunque virtualmente pueda ser acción. La razón es que la acción que es del predicamento de la acción solo debe ser causalidad del agente y connotar orden a lo pasivo. La causalidad, empero, del agente nunca es lo último que intenta el agente y donde cesa su fin, sino que es medio por el que tiende al término producido o de nuevo puesto, por el cual es la acción misma. La operación, empero, inmanente es el último acto que se intenta por el operante; entonces, en efecto, está en acto simpliciter cognoscente cuando en acto opera e inteligie. De donde la felicidad o beatitud, que es la última perfección del hombre, en el acto mismo de inteligir consiste, y la perfección del viviente en la operación de la vida está, no en alguna quietud, sino que la operación misma por sí misma se busca, no por algún término. Pues aunque se produzca algún término, v. g. el verbo, aún la perfección de inteligir no está en la producción de tal término, sino en la contemplación en el verbo ya producido. Ergo la operación inmanente no se tiene por modo de medio y de vía por la que algún término se adquiere, sino más bien ella misma es la última actualidad que intenta el operante, y así no es del género de la acción predicamental, ya la que infiere pasión, ya la que se tiene por modo de causalidad solamente, porque no se busca por el término habiendo de causarse, sino por su actualidad. Y esta doctrina es de D. Tomás, ut videri potest 1. Contra Gent. cap. 100. donde dice: «Digo, empero, operación que permanece en aquel mismo aquella por la que no se hace otro además de la operación misma, como ver y oír. Tales, en efecto, perfecciones son de aquellos de quienes son las operaciones, y pueden ser últimos, porque no se ordenan a algún hecho que sea fin. La operación, empero, o acción de la que se sigue algo además de aquella misma es perfección de lo operado, no del operante, y se compara a aquel como a fin». Donde abiertamente tradita nuestra doctrina de por qué esta acción no es del predicamento de la acción, porque no es puramente causalidad del agente, por esto de que no se tiene como medio y vía, sino como último y fin. La acción, empero, predicamento, ut dicit S. Thomas in 1. dist. 8. q. 4. art. 3. ad 3.,19 dice algo fluente del agente con movimiento. Lo que, ergo, no se tiene como fluente y vía, con imperfección y movimiento, o como precisamente fluente y tendente a ulterior perfección, sino más bien ella misma es lo último, tal no es acción predicamento. De donde expresamente la rechaza del predicamento de la acción D. Tomás opusc. 48. tract. de Actione.20
Que si inquieres cómo, ergo, se produce esta entidad que decimos acción inmanente; si, en efecto, es efecto, ergo supone causalidad por la que proceda del eficiente; si, empero, no es efecto, ergo o es la causalidad misma y acción o entidad increada o nada: se responde que tales actos inmanentes son virtualmente acciones, aunque formalmente sean cualidades. Y por aquella parte por la que son acciones, por sí mismos emanan como las acciones. Y como las pasiones propias de la substancia emanan y las relaciones del fundamento, de aquel modo se tienen aquellas cualidades que son actos inmanentes respecto de la potencia, porque también tienen oficio y fuerza de acción, aunque eminentemente o virtualmente. Y de esto es signo que la intelección por sí misma es también dicción y producción del verbo, ut tractari solet 1. p. q. 27. y diremos in libro de Anima,21 de tal modo que decir no se distingue realmente de inteligir. La dicción, empero, y la producción del verbo es causalidad de aquel, porque tiene la imagen misma del verbo por término y semejanza expresada. Ergo por sí misma puede emanar sin otra acción distinta, sino que ella misma tiene el privilegio de la acción. Similarmente la concepción práctica del intelecto tiene fuerza de mover incluso extra sí, lo cual no se hace sino por acción transeúnte, como dice D. Tomás que los ángeles con su imperio, que es concepción del intelecto, mueven el cielo, opusc. 11. art. 3.22 No, ergo, es extraño a la acción inmanente que tenga fuerza de transeúnte, y por aquella parte emana por sí misma de la potencia.