Cursus Philosophicus Thomisticus, Prima Pars Artis Logicae
John of St. Thomas (1589–1644)
First published 1930
Prima pars artis Logicae (formal logic) of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus I, pars prima.
Praefatio I: Praefatio
Praeludium I: QUO PROPONITUR DIALECTICAE DISPUTATIONIS EXERCITIUM ET PRAXIS
Praeludium II: ARTIS LOGICAE DIVISIO, ORDO, NECESSITAS
Liber I: DE HIS, QUAE SPECTANT AD PRIMAM OPERATIONEM INTELLECTUS
Caput I: DEFINITIO TERMINI
Caput II: DEFINITIO ET DIVISIO SIGNI
Caput III: DE QUIBUSDAM DIVISIONIBUS TERMINORUM
Caput IV: DE ALIIS DIVISIONIBUS TERMINORUM
Caput V: DE NOMINE
Caput VI: DE VERBO
Liber II: DE HIS, QUAE PERTINENT AD SECUNDAM OPERATIONEM INTELLECTUS
Caput I: DE ORATIONE IN COMMUNI ET EIUS DIVISIONE
Caput II: DE MODO SCIENDI
Caput III: DE DEFINITIONE
Caput IV: DE DIVISIONE
Caput V: DE ARGUMENTATIONE
Caput VI: DE PROPOSITIONE SIVE ENUNTIATIONE
Caput VII: DE DIVISIONIBUS PROPOSITIONIS
Caput VIII: DE MATERIA PROPOSITIONUM
Caput IX: DE PROPRIETATIBUS PROPOSITIONIS ET QUO ORDINE TRACTANDÆ SUNT
Caput X: DE SUPPOSITIONE
Caput XI: DE DIVISIONIBUS SUPPOSITIONIS
Caput XII: REGULAE SUPPOSITIONIS
Caput XIII: DE RELATIVIS
Caput XIV: DE AMPLIATIONE, RESTRICTIONE, ALIENATIONE
Caput XV: DE APPELLATIONE
Caput XVI: DE OPPOSITIONE
Caput XVII: DE CONDITIONIBUS REQUISITIS AD SPECIES OPPOSITARUM PROPOSITIONUM ET REGULIS COGNOSCENDI IPSAS OPPOSITIONES SPECIALES
Caput XVIII: DE AEQUIPOLLENTIA PROPOSITIONUM
Caput XIX: DE CONVERSIONE PROPOSITIONUM
Caput XX: DE MODALIBUS
Caput XXI: DE QUANTITATE, QUALITATE, OPPOSITIONE ET AEQUIPOLLENTIA MODALIUM
Rotuli I: ROTULI COMPOSITARUM MODALIUM
Rotuli II: ROTULI DIVISARUM CONSTANTIUM DICTO DE TERMINO COMMUNI
Caput XXII: DE REDUCTIONE MODALIUM AD SUAS DE INESSE
Caput XXIII: DE HYPOTHETICIS PROPOSITIONIBUS
Caput XXIV: DE EXPONIBILIBUS
Liber III: DE TERTIA OPERATIONE INTELLECTUS
Caput I: DE CONSEQUENTIA ET DIVISIONE EIUS
Caput II: DE INDUCTIONE
Caput III: DE ORDINE ET MODO RESOLVENDI TERMINOS PER ASCENSUM ET DESCENSUM
Caput IV: DE SYLLOGISMO EIUSQUE MATERIA ET FORMA
Caput V: DE DIVISIONE SYLLOGISMI PENES MATERIAM ET FORMAM
Caput VI: EXPLICANTUR OMNES TRES FIGURAE ET MODI SYLLOGISMORUM
Caput VII: DE REDUCTIONE SYLLOGISMORUM IMPERFECTORUM AD PERFECTOS
Caput VIII: DE SYLLOGISMO EXPOSITORIO
Caput IX: DE MODO INVENIENDI MEDIUM
Caput X: DE PRINCIPIIS, QUIBUS INNITITUR TOTA ARS SYLLOGIZANDI
Caput XI: QUIBUS PRINCIPIIS UNIVERSALITER INNITITUR BONITAS CONSEQUENTIAE
Caput XII: DE PRINCIPIIS DEFECTUUM MALAE CONSEQUENTIAE
Caput XIII: DE DEFECTIBUS IN PARTICULARI
Circa I: CIRCA SYLLOGISMUM.
Defectus I: DEFECTUS COMMUNES.
Caput XIV: DE FALLACIIS
Liber IV: SEQUUNTUR QUAESTIONES DISPUTANDAE AD ILLUSTRANDUM DIFFICULTATES ALIQUAS HUIUS TEXTUS
Quaestio I: DE TERMINO
Articulus I: UTRUM RECTO ORDINE DOCTRINAE INCIPIAT DIALECTICA A TERMINO
Articulus II: UTRUM SIT BONA DEFINITIO TERMINI ENUNTIATIVI, ET IN QUO EIUS FORMALITAS CONSISTAT
Articulus III: UTRUM DEFINITIO TERMINI SYLLOGISTICI BONA SIT, ET QUAE EIUS FORMALITAS
Articulus IV: QUOD SIT DEFINITUM TERMINI, ET PRO QUO SUPPONAT
Articulus V: UTRUM VOCES SIGNIFICENT PER PRIUS CONCEPTUS AN RES
Articulus VI: UTRUM TERMINUS HABEAT ALIQUAM DIVISIONEM ESSENTIALEM
Quaestio II: DE NOMINE
Articulus I: QUOMODO INTELLIGENDA SIT ILLA PARTICULA: „CUIUS NULLA PARS SIGNIFICAT SEPARATA”
Articulus II: UTRUM NOMEN INFINITUM RECTE EXCLUDATUR A RATIONE NOMINIS
Articulus III: UTRUM CASUS OBLIQUI RECTE EXCLUDANTUR A RATIONE NOMINIS
Quaestio III: DE VERBO
Casi todas las partículas de las que se integra la definición del verbo entregada en el texto quedan explicadas a partir de la definición del nombre. Resta, con todo, explicar qué sea significar con tiempo, y cómo se dice que el verbo abstrae del tiempo.
Articulus I: QUID SIT SIGNIFICARE CUM TEMPORE ET ABSOLVI A TEMPORE
HAY QUE SUPONER DOS COSAS: La primera es que el verbo, no solo el adjetivo, sino también el substantivo, tiene concepto diverso de los extremos. Lo cual del adjetivo todos lo conceden; del substantivo, empero, lo niegan algunos más recientes, diciendo que el verbo „es”, que se pone como conexión en las enunciaciones, no tiene en la mente concepto peculiar, sino que solo explica la conveniencia de sus extremos.
Lo contrario siente santo Tomás. Pues en 1. Periherm. lect. 5. al final1 dice que por eso Aristóteles dijo que este verbo „es” consignifica la composición, porque no la significa principalmente, sino por consiguiente; significa, en efecto, aquello que primero cae en el intelecto a modo de actualidad absoluta. Pues «es» dicho simpliciter significa ser en acto. Porque, empero, la actualidad que principalmente significa este verbo „es” es comúnmente la actualidad de toda forma, ya sustancial, ya accidental, de ahí es que, cuando queremos significar que cualquier forma inhiere2 en algún sujeto, lo significamos por el verbo „es”, y así por consiguiente significa la composición. Y en 1. dist. 8. q. 2. art. 3. ad 3.3 dice «que «fue» y «será» significan la esencia a modo de acto y consignifican el tiempo». Asigna, pues, D. Tomás concepto propio al verbo „es”; la unión o composición, empero, dice que la significa por consiguiente; pertenece, en efecto, al modo de significar del verbo, no a la cosa significada. Y ciertamente no está que el participio del verbo es, a saber ente, tenga concepto propio con el que significa la entidad en cuanto tal, y el verbo es, del que aquel se deriva, no tenga concepto propio.
Segundo supongo a partir de D. Tomás 1. Periherm. lect. 4.4 que una cosa es significar el tiempo, otra significar con tiempo, otra significar la habitud del tiempo que mide o connotar el tiempo. Pues significar el tiempo mismo como cosa significada se hace por el nombre, no por el verbo, como este nombre tiempo, día, año, etc., significan el tiempo y no son verbos. Significar, empero, con tiempo es significar algo en cuanto se sujeta al tiempo. Y porque la sustancia según sí y por el modo de sustancia no se mide por el tiempo, sino solo en cuanto está bajo el movimiento y la mudanza —porque el movimiento es lo que primero y de por sí se mide por el tiempo, y en razón de lo cual las demás cosas se miden por el tiempo—, de ahí es que el verbo, porque significa a modo de flujo y de movimiento, significa con tiempo; el nombre, empero, porque a modo de sustancia y de por sí estante, significa sin tiempo. Por último, significar la habitud del tiempo o connotar el tiempo es significar el respecto de un tiempo a otro o alguna cosa con determinación de algún tiempo. P. ej. ayer, hoy, mañana significan la habitud del tiempo pretérito o futuro, y del mismo modo el almuerzo, la cena y semejantes connotan alguna parte determinada del tiempo en la que suelen hacerse aquellas acciones.
PUESTAS ESTAS COSAS DIGO: Significar con tiempo es tan intrínseco y esencial al verbo, que nunca puede absolverse de ello. Se dice, con todo, que en algunas proposiciones se absuelve del tiempo, y no de la significación con tiempo, porque une los extremos independientemente del tiempo, y con todo esto mismo lo significa a modo de tiempo.
Así pues, que el verbo se absuelva del tiempo es sentencia común de los autores, más aún, concepción común de todos cuando forman proposiciones necesarias, que llaman de eterna verdad, no porque la verdad objetiva tenga eternidad y duración positivas, sino porque no pende del tiempo ni se funda en él o por él se muda, si es necesaria; «pues la verdad perenne no perece», como a partir de Agustín5 dice D. Tomás in 1. dist. 19. q. 5. art. 3.6 Por lo cual que el verbo se absuelva del tiempo no es otra cosa que que la verdad misma se absuelva del tiempo; pues la verdad se significa por el verbo en cuanto une los extremos en la proposición. De donde, si la verdad es independiente del tiempo, también la unión de los extremos no pende del tiempo, y consiguientemente el verbo en cuanto une no pende del tiempo, lo cual es absolverse de aquel cuanto al ejercicio de unir y de copular los extremos que tienen conexión intrínseca, no contingente y temporal, que penda del tiempo. Mas significar con tiempo conviene al verbo también extra de la proposición por fuerza de su significación propia, como al nombre significar sin tiempo.
Absolverse, pues, del tiempo es que la unión del verbo, no la significación del verbo, se absuelva del tiempo. De donde consta que absolverse del tiempo no es mudar la medida del tiempo por parte del modo de significar, ni unir en orden a todo tiempo o duración, ni de ningún modo unir a modo de tiempo, como algunos de diverso modo sintieron, sino que el verbo, inmutado el modo de significar con tiempo que le es intrínseco, no explica la unión de los extremos como dependiente del tiempo.
Qué sea, empero, significar con tiempo, que es la primera parte de la conclusión, se responde a partir de D. Tomás 1. Periherm. lect. 4.7 que no es otra cosa que significar bajo aquella razón y modo por el que algo se sujeta al tiempo. Se sujeta, empero, al tiempo en razón del movimiento o de la mudanza; toda acción, empero, se significa a modo de movimiento. Y esto es significar con tiempo en el verbo, porque significa alguna cosa bajo actual tendencia o aplicación o comunicación, y así se dice que significa a modo de acción o de flujo y por eso bajo la medida del tiempo. Y porque las que son eternas e independientes del tiempo también a modo de tiempo las inteligimos nosotros, por eso también cuando la unión o copulación del verbo se absuelve del tiempo por parte de los extremos sobre los que cae, aún se intelige por nosotros a modo de tiempo, y por eso se significa con tiempo cuanto al modo de significar, aunque se absuelva del tiempo cuanto a la unión y habitud de los extremos.
SE RESUELVEN LAS OBJECIONES.
Primero se objeta: Muchos verbos no significan a modo de movimiento y de flujo; ergo no significan con tiempo.
Se prueba el antecedente: Pues el verbo „es” no significa acción, sino el ser según concepto análogo común a lo esencial y a lo accidental, como el ente mismo, que es su participio. Del mismo modo este verbo „tengo”, „poseo”, „descanso” y semejantes no significan movimiento alguno o acción, sino lo opuesto de la acción y del movimiento; ergo no significan a modo de movimiento y de acción.
SE RESPONDE que una cosa es significar el movimiento o la acción, otra a modo de movimiento. No todos los verbos significan el movimiento y la acción por parte de la cosa significada; todos, con todo, significan a modo de movimiento, esto es, a modo de lo que transita y según la habitud de presente, de pretérito o de futuro, y así significan la cosa en cuanto está bajo la presencia, que se entiende que tiene tránsito a pretérito y a futuro. De donde el verbo „es” significa el acto de ser, no de obrar, y lo significa en cuanto está bajo la presencia y transita a pretérito. La existencia, en efecto, en las criaturas es término de la acción, de donde puede revestir el modo de acción y de lo que transita en el significar. Y lo mismo es de descansar y de poseer, etc. Las cuales pueden significarse a modo de lo que transita, porque se adquieren por movimiento, y por eso en cuanto se miden por el tiempo.
Segundo objetarás: La significación del verbo nunca se muda, aunque se absuelva del tiempo, sino que significa la cópula misma y la unión; ergo la unión nunca se muda, sino que o siempre pende del tiempo, o, si no pende, se muda la significación.
Se confirma, porque por fuerza de la significación del verbo el verbo une necesariamente mediante alguna diferencia de tiempo, ya de presente, ya de pretérito, etc. Ergo los extremos, en cuanto subsisten y se unen por el verbo, no pueden no medirse por el tiempo mismo y restringirse a tal diferencia de tiempo, si quiera solo por aquella y según la exigencia de aquella se unen.
Se confirma segundo, porque si el verbo abstrae del tiempo, se sigue que los extremos no suponen, y así, si se hace proposición afirmativa, será de sujeto no suponente, lo cual es ser falsa. Se prueba la secuela, porque la suposición debe verificarse en orden a la cópula, como si dices «el hombre es animal», debe verificarse del hombre diciendo «esto es hombre» (demostrado el hombre). Pero si abstrae de todo tiempo, no puede demostrarse que esto es hombre, como consta antes de que el hombre fuera creado; ergo la suposición no se verifica.
SE RESPONDE que la cópula o unión no se significa inmediata y directamente por el verbo, sino por consiguiente, como a partir de santo Tomás 1. Periherm. lect. 5. al final8 dijimos arriba. Significa, empero, directamente alguna acción o actualidad bajo el modo de lo fluyente y de lo que transita, el cual modo, como es aplicativo, por fuerza de aquel resulta y se sigue la unión o aplicación de los extremos. Y porque, como allí dice D. Tomás, no puede inteligirse la composición sin los extremos que componen, por eso la unión o cópula que resulta es dependiente de los extremos y, según la conexión de los extremos, así resulta, ya como dependiente del tiempo, ya como absuelta del tiempo.
A la primera confirmación se responde que el verbo, cuando se absuelve del tiempo, también une mediante alguna diferencia de tiempo por parte del modo de significar, pero independientemente del tiempo por parte de la unión consecuta en los extremos y por parte de la cosa misma unida.
A la segunda confirmación se dice que en aquellas proposiciones los extremos suponen naturalmente, y la verificación de tal suposición se hace según la exigencia del verbo, no demostrando el sujeto existente, sino según sí en el intelecto, de modo que cuando digo «esto es hombre», «esto» no demuestra el individuo existente en el tiempo, sino la esencia del hombre en cuanto puede hallarse en todos los individuos; esta, en efecto, es la suposición natural.
Último se arguye: El verbo „fue” y „será” significan lo mismo que el verbo „es”, pues son casos oblicuos de aquel, y con todo no pueden absolverse del tiempo; de otro modo esta proposición «Adán fue hombre» sería de eterna verdad, la cual con todo se volvería falsa para aquel tiempo anterior a que Adán fuera creado. Ergo también el verbo „es” significa dependientemente del tiempo y no puede significar dos actualidades; de otro modo sería verbo equívoco que no significa una sola actualidad.
SE RESPONDE que por esto mismo de que «fue» y «será» son casos del verbo y caen de la significación del verbo presente, se imposibilitan para abstraer del tiempo, porque restringen su significación a la razón de pretérito o de futuro solamente, la cual no es capaz de abstraer del tiempo como la razón de presente. Pues aquello que es presente puede significarse como no transitante, sino siempre presente, cuales son las que no penden del tiempo. El pretérito, empero, por parte de la cosa significada importa esencialmente el tránsito mismo y la sucesión del tiempo, de donde la unión consecuta de aquella siempre pende del tiempo. Hay, empero, muchos verbos que no pueden absolverse del tiempo, como existir, moverse, etc. Y del mismo modo «fue» y «será».
O segundo puede decirse que también se absuelven del tiempo «fue» y «será», de lo cual D. Tomás in 1. dist. 8. q. 2. art. 3.,9 si quiera a veces se atribuyen a Dios, como cuando se dice que fue desde el principio: «El Verbo era junto a Dios», «Dios será por eternidad», etc. Entonces hay que decir que aquella proposición «Adán fue hombre» también antes de que Adán fuera creado era verdadera, tomando «fue» no por aquello que es haber existido, sino por aquello que es haber estado conexos aquellos dos extremos. El verbo, empero, „es” no significa dos actualidades, sino la actualidad de ser en común, como su participio, a saber «ente». De donde, a partir de los extremos adjuntos, aquella significación común e indiferente de la actualidad se determina y se restringe a la unión de la actualidad esencial o accidental, como se toma de D. Tomás 1. Periherm. lect. 5. al final.10
Los demás argumentos que pueden hacerse acerca de la eternidad de la proposición necesaria los omitimos en lo presente, porque pertenecen a la Metafísica. Ni en lo presente disputamos cómo aquellas proposiciones son de eterna verdad, sino que esto por ahora lo suponemos; disputamos, empero, cómo en aquellas el verbo se absuelve del tiempo.
Articulus II: UTRUM VERBUM POSSIT INFINITARI INTRA PROPOSITIONEM
EL SENTIDO DE LA DIFICULTAD no procede del verbo cuando se tiene en fuerza de nombre; así, en efecto, es manifiesto que puede infinitarse incluso intra de la proposición como los demás nombres, como cuando digo: «Correr es no descansar». Sino que procede del verbo mismo cuando ejerce la razón de cópula. Y aún no es la dificultad acerca de la negación misma cuando de tal modo se afija al verbo que se lleva no solo al ente significado, sino también a la razón misma de cópula. Entonces, en efecto, es manifiesto que la negación se tiene negantemente y no infinitantemente; pues vuelve negativa la proposición por esto mismo de que se lleva a la copulación, si quiera es imposible negar la cópula sin que los extremos queden remotos y disyuntos. ¿Cómo, en efecto, negada la copulación pueden permanecer copulados los extremos? Por esto mismo, empero, de que la negación pasa a los extremos que han de disyungirse y removerse, la proposición se vuelve negativa y la negación no se tiene infinitantemente. Pues la negación que infinita consume toda su fuerza intra del término al que se afija, de modo que no pasa a otro término, como consta en las proposiciones de sujeto infinitado, como cuando digo: «No-hombre es no-racional», donde la primera negación no pasa ultra de su término; de otro modo negaría el verbo y no sería proposición afirmativa.
Por lo cual toda la dificultad consiste en este punto: si la negación puede afijarse tan sutilmente al verbo intra de la proposición que infinite su significación y no afecte ni niegue la cópula.
EN ESTA DIFICULTAD algunos de los más recientes tienen la parte afirmativa. Pero evidentemente tiene la opuesta santo Tomás 2. Periherm. lect. 1.,1 donde dice: «La negación que afecta al verbo intra de la proposición remueve el verbo de algo y así hace enunciación negativa, lo cual no acontece por parte del nombre; pues la enunciación no se vuelve negativa sino por esto, que se niega la composición que se importa en el verbo, y por eso el verbo infinito puesto en la enunciación se hace verbo negativo».
Y puede ESTA RAZÓN explicarse más ampliamente así: Porque la negación, por esto mismo de que se apone al verbo que ejerce la cópula intra de la proposición, no puede no afectar a la unión misma, y pasa a los extremos copulados; esto, empero, es no tenerse infinitantemente, sino negantemente. Ergo.
La mayor consta, porque si la negación afija al verbo lo infinita cuanto al significado y no toca cuanto a la cópula, o es porque infinita el significado y niega la cópula, o de tal modo infinita el verbo en el significado que no niega la cópula, sino que la deja afirmada. Lo primero no puede ser, porque una única negación no puede tenerse a la vez negantemente cuanto a la cópula e infinitantemente cuanto al significado, porque para que infinite hace un concepto incomplexo con el término infinitado; para que niegue, debe tener concepto distinto y complexo con la cosa negada, como en la cuest. prec.2 se mostró. No puede, empero, una única negación pertenecer a la vez al concepto complexo y al incomplexo respecto de la misma cosa. Lo segundo tampoco puede ser, porque, puesta la infinitación en el significado del verbo, la unión consecuta no puede ser positiva y afirmativa, porque el verbo infinito no importa el modo de acción afirmado, sino negado y quitado. Pues por la negación misma que infinita se muda la acción del verbo significada en su opuesto negado; ergo de la acción vital negada no puede seguirse cópula afirmada. Pues aunque la negación pueda significarse y unirse positivamente, como en los verbos que significan negación, con todo la negación que infinita no lo permite, porque no significa la negación en razón de sí y como forma aplicable a otro, sino en cuanto remueve e indetermina la forma positiva. Por lo cual, si se aplica a alguno, significa como removiendo de aquel, no como aplicando la negación, porque significando la remueve. De donde tiene la razón de santo Tomás, que, porque en la proposición la negación del verbo remueve uno de otro, no puede infinitarse el verbo. Extra de la proposición, empero, como no se tiene en fuerza de copulante, puede infinitarse. Lo cual también enseña D. Tomás 1. Periherm. lect. 5. § Excluye algunas cosas.3
SE RESUELVEN LAS OBJECIONES.
Objetarás primero: Los verbos infinitados significan con tiempo incluso intra de la proposición; ergo significan uniendo.
El consecuente consta, porque la unión del verbo se funda en el modo mismo de significar con tiempo. El antecedente, empero, lo afirma el Filósofo en el cap. del Verbo4 y se prueba porque los verbos infinitos se declinan por pretérito y futuro; como, en efecto, se infinitan „no corre” de presente, así „no valió” o „no valdrá” de pretérito y de futuro.
Se confirma: Pues esta consecuencia vale bien: «Pedro tiene el no correr (tomado infinitantemente), ergo Pedro no corre». Pero si en la consecuencia está negantemente y no infinitantemente, aquella consecuencia es mala, pues argumentamos de no distribuido a distribuido y se instancia con el caso en que Pedro corra y dispute; entonces, en efecto, el antecedente es verdadero, a saber «tiene el no correr», esto es, disputar, el consecuente, empero, «ergo no corre», es falso tomado «non» negantemente, porque su contradictoria es verdadera, a saber «Pedro corre». Ergo debe tomarse infinitantemente en el consecuente, y así el verbo se infinita en la proposición.
SE RESPONDE distinguiendo el antecedente del argumento principal: significa con tiempo removiendo y quitando la forma, que vuelve negada e indeterminada, concedo; poniendo alguna forma determinada, niego. Y así se dice a la consecuencia que no une positivamente, sino remotivamente, lo cual es efectuar proposición negativa; para la afirmativa, en efecto, se requiere que una determinadamente o aplique algo, no empero que removiendo quite el significado del verbo, porque así también lo removerá del sujeto, si se le aplica, lo cual es negar, no infinitarse. Cuando, empero, el Filósofo dijo en el cap. del Verbo que el verbo infinito consignifica el tiempo y siempre es de alguno, esto es, como explica santo Tomás allí,5 es nota de las que se predican, no es el sentido que signifique el tiempo o sea nota de las que se predican positiva y determinadamente, aplicando y uniendo, sino indeterminando y removiendo, y esto por todas las declinaciones puede hacerse extra de la proposición; intra, empero, solo negando.
A la confirmación se responde que aquella consecuencia es nula, como el argumento muestra, y así nada contra nosotros. Que si en el antecedente «no correr» se toma negantemente, la consecuencia es buena, pero nada prueba, porque no se infinita el verbo.
Segundo objetarás: El Filósofo en 1. Poster.6 lect. 23. ante D. Tomás7 hace esta consecuencia: «Las estrellas no centelleantes están cerca de nosotros; pero los planetas no centellean; ergo están cerca de nosotros». Pero en este silogismo la menor no puede ser de verbo negado; ergo es de verbo infinitado.
La menor consta, porque si se tuviera negantemente, sería premisa negativa y consiguientemente inferiría conclusión negativa, no afirmativa.
SE RESPONDE que el Filósofo no forma así aquel silogismo, sino como explica allí D. Tomás cuando dice: «Fórmese, pues, el silogismo así: Todo no centelleante está cerca, los planetas son no centelleantes, ergo están cerca», donde en una y otra premisa „no centellear” se toma infinitantemente, y así cuando en el argumento se dice: «Los planetas no centellean», se entiende equivalentemente, esto es, son estrellas que no centellean, o son no centelleantes.
Último se arguye: El verbo oblicuo también en fuerza de verbo, y el nombre infinitado, se hallan intra de la proposición; ergo también el verbo infinito en fuerza de verbo.
Se prueba la consecuencia tanto por paridad de razón, tanto porque el verbo infinito compone la proposición; es, en efecto, verdaderamente término, y no a modo de nombre, porque significa con tiempo; ergo a modo de verbo.
SE RESPONDE que hay gran discrimen entre el verbo oblicuo y el infinito, como dice santo Tomás 2. Periherm. lect. 1.,8 porque el verbo oblicuo solo cae del verbo cuanto a la significación del tiempo presente, que simpliciter es el tiempo, no empero cuanto a la indeterminación de la acción como el infinito. Y por eso aquel puede copular al menos de pretérito y de futuro, no empero este, porque aunque la infinitación se lleve directamente al significado del verbo, con todo por consiguiente se impide la copulación positiva y determinada, que se funda en la significación de la acción determinada, como se ha dicho. El nombre infinito, empero, entra en la proposición como predicado y sujeto, por cuya razón también el verbo infinito puede entrar y componer la proposición en fuerza de nombre, pero no copulando positiva y no negantemente. Se entiende, empero, que está en fuerza de nombre no porque mude la significación no significando con tiempo, sino porque muda la acepción, porque se acepta como predicado o sujeto, lo cual también tiene lugar en el verbo no infinitado, como cuando decimos: «correr es moverse».