Cursus Philosophicus Thomisticus, Prima Pars Artis Logicae
John of St. Thomas (1589–1644)
First published 1930
Prima pars artis Logicae (formal logic) of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus I, pars prima.
Praefatio I: Praefatio
Praeludium I: QUO PROPONITUR DIALECTICAE DISPUTATIONIS EXERCITIUM ET PRAXIS
Praeludium II: ARTIS LOGICAE DIVISIO, ORDO, NECESSITAS
Liber I: DE HIS, QUAE SPECTANT AD PRIMAM OPERATIONEM INTELLECTUS
Caput I: DEFINITIO TERMINI
Caput II: DEFINITIO ET DIVISIO SIGNI
Caput III: DE QUIBUSDAM DIVISIONIBUS TERMINORUM
La primera división del término es en mental, vocal y escrito. El mental es la noticia o concepto de la cual se compone la proposición simple1. El vocal quedó definido arriba, cap. 1. El escrito es la escritura que significa ad plácitum, de la cual se compone la proposición simple.
El término mental, si atendemos a sus diversas especies esenciales, se divide según los objetos de los que se toma la especie de las noticias. Y así no tratamos de la división de aquellos en lo presente, sino solo de ciertas condiciones generales de las noticias o conceptos, por las cuales se distinguen varios modos de conocer. Y nota que aquí se divide la noticia simple, esto es, la que pertenece solo a la primera operación; pues tratamos de la división del término mental, y el término toca a la primera operación. De donde en esta división de las noticias no se incluye noticia alguna que pertenezca al discurso o a la composición; pues ninguna de estas es término ni aprehensión simple. Y del mismo modo se remueve toda noticia práctica y la que dice orden a la voluntad, porque la voluntad no es movida por la aprehensión simple del término, sino por la composición o juicio de la conveniencia de la cosa, como diremos en el libro Acerca del alma2.
Así pues, la noticia que es aprehensión simple, o el término mental, se divide PRIMERO en noticia intuitiva y abstractiva. Esta división no solo abraza la noticia intelectiva, sino también la de los sentidos externos, que siempre son noticias intuitivas, y la de los internos, que a veces son intuitivas, a veces abstractivas. La noticia intuitiva es la noticia de la cosa presente. Y digo de la cosa presente, no presentada a la potencia misma; pues ser presente pertenece a la cosa en sí misma, en cuanto está fuera de la potencia; ser presentada conviene a la cosa en cuanto objetada a la potencia misma, lo cual es común a toda noticia. La noticia abstractiva es la noticia de la cosa ausente, que se entiende de modo opuesto a la intuitiva.
SEGUNDO se divide la noticia por parte del concepto en concepto ultimado y no ultimado. El concepto ultimado es el concepto de la cosa significada por el término, como la cosa que es el hombre está significada por la voz „hombre”. El concepto no ultimado o medio es el concepto del término mismo en cuanto significante, como el concepto de este término „hombre”.
TERCERO se divide el concepto en directo y reflejo. El reflejo es aquel por el que conocemos que conocemos, y así tiene por objeto algún acto o concepto o potencia dentro de nosotros. El directo es aquel por el que conocemos algún objeto fuera de nuestro concepto, y no reflejamos sobre nuestra cognición, como cuando se conoce la piedra o el hombre.
La segunda división del término pertenece más propia y principalmente al término vocal, y así se divide el término en unívoco y equívoco. Se dice término unívoco el que significa sus significados con el mismo concepto, como «hombre» significa a todos los hombres en cuanto convienen en el mismo concepto de la naturaleza humana. Y se entiende en el mismo concepto simpliciter, no uno solo proporcionalmente, como los análogos, que al menos por proporción se dicen uno, como diremos en la Lógica q. 13. Se dice término equívoco el que significa sus significados no con el mismo concepto, sino con varios, esto es, no en cuanto convienen de algún modo incluso proporcionalmente, sino en cuanto diferencian, como canis significa el animal y el astro3. Y por eso no se da equivocación en el concepto último de la mente, como diremos en el lugar cit. de la Lógica art. 2., porque el concepto es semejanza natural, y si es uno, su representado es uno; si empero alcanza a varios, es en cuanto convienen en alguna razón una, lo cual es propio de los unívocos. Y por eso esta división toca propiamente al término vocal, en el que se halla la equivocación, esto es, unidad de voz con pluralidad de significación, porque la significación es ad plácitum, no natural. Véase también lo que se dice en la Lógica q. 23. art. 4. acerca del segundo argumento.
Y advierte que Aristóteles define en los Antepredicamentos los equívocos, «aquellos cuyo nombre es común, y la razón significada diversa»4, porque aquella definición se daba de las cosas significadas por el nombre equívoco o unívoco, que se llaman equívocos equivocados, esto es, equivocamente significados. Nosotros, empero, hemos definido aquí los términos que significan equivoca o unívocamente, que se llaman equívocos equivocantes, esto es, que significan equivoca o unívocamente.
Se divide lo equívoco en equívoco por caso y por consejo. El primero es equívoco simpliciter y le conviene la definición dada. El segundo es análogo, y es aquello que significa sus significados en cuanto son uno según cierta proporción, y no simpliciter, como sano dicho del animal y de la hierba. De esto tratamos en la Lógica q. 13. y 14.
En lo presente nota dos reglas para los análogos. Primera: El análogo tomado de por sí está por el significado más famoso; como diciendo „hombre” y sin añadir nada que restrinja o determine, está por el hombre vivo, no por el pintado. Segunda: En los análogos o equívocos tales son los sujetos cuales los permiten sus predicados o restricciones, esto es, cuando el nombre significa varios, se determina a estar por alguno según la exigencia del predicado o de la restricción, como si dices: «El perro ladra», está por el perro que es animal. Estas reglas las explicamos en la Lógica q. 13. art. 2.
La tercera división del término es en categoremático y sincategoremático, como si en latín dijeras significativo o predicativo y consignificativo. Categoremático es el que significa algo de por sí. Donde «de por sí» ha de juntarse con «algo», esto es, significa algo que se representa como algo de por sí, es decir, no como adverbio o modificación, sino como cierta cosa, como cuando digo „hombre”. El término sincategoremático es el que significa de algún modo, como el adverbio velozmente, fácilmente, el signo todo, algún, etc. Y se dice que significa de algún modo, no porque verdadera y propiamente no signifique, sino porque su significado no se representa como cosa de por sí, sino como modo de la cosa, esto es, ejerciendo la modificación de otra cosa.