Breviloquium
Bonaventure (1217–1274)
First published 1882
Bonaventure's Breviloquium, a concise systematic presentation of Christian theology in a prologue and seven parts. Latin transcription from the Quaracchi critical edition, Opera omnia, tomus V (1882), pp. 201-291.
Prologus
Caput I: De illis septem, de quibus est theologia, in summa.
Caput II: Quid tenendum est de trinitate personarum et unitate essentiae.
Caput III: De istius fidei intelligentia sana.
Caput IV: De istius fidei expressione catholica.
Caput V: De unitate divinae naturae in multiformitate apparitionum.
Caput VI: De unitate divinae naturae in multiplicitate appropriatorum.
Caput VII: De omnipotentia Dei.
Caput VIII: De Dei sapientia, praedestinatione et praescientia.
Caput IX: De voluntate Dei et providentia.
Caput X: De productione mundi totalis.
Caput XI: De natura corporali quantum ad fieri.
Caput XII: De natura corporali quantum ad esse.
Caput XIII: De natura corporali quantum ad operari et influere.
Caput XIV: De modo describendi praedicta in sacra Scriptura.
Caput XV: De productione supernorum spirituum.
Caput XVI: De apostasia daemonum.
Caput XVII: De confirmatione bonorum Angelorum.
Caput XVIII: De productione hominis quantum ad spiritum.
Caput XIX: De productione hominis quantum ad corpus.
Caput XX: De productione hominis quantum ad totum coniunctum.
Caput XXI: De completione et ordinatione totius mundi consummati.
Caput XXII: De origine mali in communi.
Caput XXIII: De primorum parentum tentatione.
Caput XXIV: De primorum parentum transgressione.
Caput XXV: De primorum parentum punitione.
Caput XXVI: De originalis peccati corruptione.
Caput XXVII: De originalis peccati transfusione.
Caput XXVIII: De originalis peccati curatione.
Caput XXIX: De origine peccatorum actualium.
Caput XXX: De origine et distinctione capitalium peccatorum.
Caput XXXI: De origine et qualitate peccatorum poenalium.
Caput XXXII: De origine peccatorum finalium, quae sunt peccata in Spiritum sanctum.
Caput XXXIII: De ratione, qua Verbum Dei debuit incarnari vel decuit.
Caput XXXIV: De incarnatione quantum ad unionem naturarum.
Caput XXXV: De incarnatione quantum ad modum.
Caput XXXVI: De incarnatione quantum ad plenitudinem temporum.
Caput XXXVII: De plenitudine gratiae Christi quantum ad charismata in affectu.
Caput XXXVIII: De plenitudine sapientiae in intellectu.
Caput XXXIX: De perfectione meriti in effectu.
Caput XL: De passione Christi quantum ad statum patientis.
Caput XLI: De passione Christi quantum ad modum patiendi.
Caput XLII: De passione Christi quantum ad exitum passionis.
Caput XLIII: De gratia, in quantum est donum divinitus datum.
Caput XLIV: De gratia, in quantum iuvat ad bonum meritorium.
Caput XLV: De gratia, in quantum est remedium peccati.
Caput XLVI: De ramificatione gratiae in habitus virtutum.
Caput XLVII: De ramificatione gratiae in habitus donorum.
Caput XLVIII: De ramificatione gratiae in habitus beatitudinum, et per consequens fructuum et sensuum.
Caput XLIX: De exercitio gratiae respectu credendorum.
Caput L: De exercitio gratiae respectu diligendorum.
Mas acerca de las cosas que se han de 1 amar han de tenerse estas cosas: que aunque todas 2 las obras divinas son en gran manera buenas, sin embargo cuatro propiamente son de amar por caridad, a saber, Dios eterno, que nosotros somos, nuestro prójimo y nuestro cuerpo. — En cuyo amor ha de guardarse orden y medida, para que Dios sea amado primero y sobre todo y por sí; segundo, que nosotros somos, bajo Dios y para Dios; tercero, nuestro prójimo, como también nosotros; cuarto, nuestro cuerpo debajo de nosotros y debajo del prójimo como bien menos principal. — Mas para executar esto se da un hábito de caridad y mandato doble, en el que cuelga la universalidad de la Ley y los 3 Profetas, no sólo en cuanto al viejo testamento, sino también en cuanto al nuevo.
La razón para entender lo predicho es esta: porque el primer principio, por esto que es primero, es sumo; y por esto que es sumo, es sumamente bueno; y por esto que es sumamente bueno, es sumamente bienaventurado y sumamente beatificativo; y por esto que es sumamente beatificativo, es él mismo lo sumamente que ha de gozarse; y por esto que por él se ha de gozar sumamente, ha de adherirse sumamente por amor y descansar en él como en fin. Puesto pues 4 que el amor recto y ordenado, que se llama caridad, principalmente se lleva a aquel bien en que se goza y en que descansa; y él mismo es la razón de 5 amar: de aquí es que ama principalmente aquello como beatificativo y por consiguiente lo demás, que por él son idóneos para ser beatificados. Puesto pues que con nosotros nato es llegar a la bienaventuranza el prójimo; nato es también llegar y nuestro cuerpo como beatificable con el espíritu: de aquí es que sólo cuatro se dicen de amar por caridad, a saber, Dios y prójimo, nuestro espíritu y nuestro cuerpo.
De nuevo, puesto que Dios está sobre nosotros como bien supremo, nuestro espíritu dentro de nosotros como bien intrínseco, y nuestro prójimo junto a nosotros como bien cognado, mas nuestro cuerpo debajo de nosotros como bien sujeto; de aquí es que aquí ha de guardarse el orden en amar, para que primero Dios sea amado sobre todo y por sí mismo; segundo, nuestro espíritu bajo Dios sobre todo bien caduco; tercero, nuestro prójimo junto a nosotros al bien consímil; cuarto, nuestro cuerpo debajo de nosotros como bien ínfimo; y en el mismo grado se ha de contener el cuerpo del prójimo, porque entrambos tiene razón de bien inferior respecto de nuestro espíritu.
Por último, puesto que el amor es el 6 peso de la mente y origen de toda afección mental, que fácilmente se refleja en sí y difícilmente tiende al prójimo y más difícilmente se eleva a Dios; de aquí es que aunque cuatro son de amar por caridad, sin embargo se da mandato doble: uno que dirige a Dios, otro que dirige al prójimo. — Y puesto que todos los preceptos se refieren o a Dios o al prójimo, como al fin, y a aquello que es al fin; de aquí es que en estos dos mandatos se cierra la colección de mandatos y la comprensión de todas las Escrituras. Y la caridad misma es raíz, forma y fin de las virtudes, juntando todas con el fin último y ligando todas entre sí a la par y ordenadamente; por eso ella es el peso 7 de la inclinación ordenada y el vínculo de la coligación perfecta, guardando ciertamente el orden respecto de los diversos amados tanto en cuanto al afecto como al efecto, pero teniendo unidad en el hábito en cuanto a un fin y un primer amado, que es la razón de amar respecto de todos los otros, que por el vínculo del amor nacen ser coligados en un Cristo en cuanto a cabeza y cuerpo, el cual contiene en sí la universalidad de los que se han de salvar. La cual unidad ahora en el camino se incoa, pero se consuma en la eterna gloria, conforme 8 a lo que el Señor pide, para que sean uno, como también nosotros somos uno; y yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumados en uno; consumada la cual unidad por el vínculo de la caridad, Dios será todo en todos en eternidad cierta y perfecta paz, y todas las cosas serán por amor comunes en comunión ordenada y conexión que las ligue y solidarizadas.