Breviloquium
Bonaventure (1217–1274)
First published 1882
Bonaventure's Breviloquium, a concise systematic presentation of Christian theology in a prologue and seven parts. Latin transcription from the Quaracchi critical edition, Opera omnia, tomus V (1882), pp. 201-291.
Prologus
Caput I: De illis septem, de quibus est theologia, in summa.
Caput II: Quid tenendum est de trinitate personarum et unitate essentiae.
Caput III: De istius fidei intelligentia sana.
Caput IV: De istius fidei expressione catholica.
Caput V: De unitate divinae naturae in multiformitate apparitionum.
Caput VI: De unitate divinae naturae in multiplicitate appropriatorum.
Caput VII: De omnipotentia Dei.
Caput VIII: De Dei sapientia, praedestinatione et praescientia.
Caput IX: De voluntate Dei et providentia.
Caput X: De productione mundi totalis.
Caput XI: De natura corporali quantum ad fieri.
Caput XII: De natura corporali quantum ad esse.
Acerca de la naturaleza corpórea en cuanto al ser han de tenerse estas cosas: que toda la máquina del mundo corporal consiste en naturaleza celeste y elemental, de modo que la celeste se distingue en tres cielos principales, a saber, empíreo, cristalino y firmamento. — Mas dentro del firmamento, que es el cielo estrellado, se contienen los siete orbes de los siete planetas, que son: Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio, Luna. — Mas la naturaleza elemental se distingue en cuatro esferas, a saber, del fuego, del aire, del agua y de la tierra; y así procediendo del sumo polo del cielo hasta el centro de la tierra, ocurren diez orbes 1 celestes y cuatro esferas elementales; de los cuales se integra y constituye toda la máquina del mundo sensible distinta, perfecta y ordenadamente.
La razón para entender lo predicho es esta: porque, requiriendo la naturaleza corporal para su perfección y expresión de la multiforme sabiduría del primer principio multiformidad de formas, como aparece en minerales, plantas y animales; fue necesario poner algunos cuerpos simples que multiformemente pudieran mezclarse para la introducción de formas multiformes; y tal es la naturaleza sujeta a contrariedad, y ésta es la elemental. Fue necesario también que se hiciera una naturaleza por la que estos contrarios en lo mixto se conciliaran; y tal es la naturaleza alejada de la contrariedad, como es la naturaleza de la luz y del cuerpo sobreceleste. 2
Y puesto que la mixtión no puede hacerse sino por contrarios agentes y pacientes, por eso fue necesario que se hiciera doble contrariedad en los elementos, a saber, en cuanto a las cualidades activas, que son lo caliente y lo frío; y en cuanto a las pasivas, que son lo húmedo y lo seco. Y porque cualquier elemento obra y padece, por eso tiene dos cualidades, una activa y otra pasiva, pero de modo que una es principal y propia: y por tanto es necesario que sólo sean cuatro los elementos según las cuatro cualidades predichas, combinadas de forma cuádruple.
Mas la naturaleza celeste o es uniforme e inmóvil, y ésta es el empíreo, porque luz pura; o móvil y multiforme, y así el firmamento; o móvil y uniforme, y así el cielo medio entre el empíreo y el estrellado, que 3 es el cielo cristalino. Mas el cuarto miembro, a saber, que sea multiforme e inmóvil, no puede sostenerse, porque la multiformidad dispone a la variedad de movimientos, no al uniforme descanso.
Hay pues tres cielos, de los cuales el primero es por todo luminoso, a saber, el empíreo; el segundo por todo perspicuo, a saber, el cristalino; el tercero conjunto de ambos, a saber, el firmamento. Siendo pues tres los cielos incorruptibles y cuatro los elementos variables; para que se haga debida conexión, concordia y correspondencia, dispuso Dios los siete orbes de los planetas, que por su variedad de movimientos e incorruptibilidad de formas fueran como cierto vínculo y juntura de los orbes elementales inferiores y los celestes superiores para perfeccionar y decorar el universo; el cual según proporciones 4 numerales se dice ordenado y conexo por la decena de orbes celestes y el cuaternario de elementos, haciéndolo proporcionalmente tan hermoso como perfecto y ordenado, para que a su modo represente su principio.